Fray Belisario rumbo a la boda de los Von Bruce
Manuscrito escrito por Belisario de MarkivSaqueadores en Markiv
Manuscrito escrito por Belisario de MarkivFestejos de la Boda Imperial: Dune - Sir Hawk
Manuscrito escrito por Belisario de Markiv, Dulcinea, Dune, Fistandantilus, Hawk, Limoncella Granizata, Mariana von AS, Sir Hawk, William Gallagher II
FELICITACONES A LOS NOVIOS!!!! que la vida les traiga abundancia en sabiduria y cosechas, que vuestra decendencia sea larga y poderosa, y que el buen vino nunca seles acabe!!!!
Nombramiento de Vikram II
Manuscrito escrito por Belisario de MarkivSe comunica al Mundo Guaranpino que, con fecha 25 de Diciembre del Anno Domini de 1050, el Caballero Cristiano Vikram II, Archiduque de Tavastania, ha sido incorporado al Concilio de la Orden con el rango de Embajador.
De aquí en más, toda cuestión diplomática que afecte a los miembros de nuestra comunidad será tratada por el mencionado caballero. Asimismo, en los próximos días, será su menester presentarse ante las sedes de las diversas agrupaciones a fin de solicitar acceso de embajada y presentar sus credenciales.
CRÓNICAS DE BELISARIO - Capítulo Cuarto: De la partida del Cid
Manuscrito escrito por Belisario de Markiv.
El otoño comienza a hacerse presente en el Castillo de Cornwalls. Los verdes del verano dan paso al dorado en las copas de los árboles y la ventisca cálida se torna paulatinamente más y más fresca.
Han pasado las cosechas y Fray Belisario debe afrontar otro período de administración de cara a un mejor aprovechamiento de los recursos. La tarea le resulta muy difícil. Esta visto que el trabajo de granjero no es lo suyo. Su padre, Majencio de Markiv, era más hábil que en estas cuestiones. Afortunadamente cuenta con el auxilio de los hermanos de la Congregación que, cada quien en lo suyo, son parte activa de los procesos directivos de estas tierras.
Hace un mes Fray Belisario ha designado al Hermano Hermes, hijo selecto de esta comarca que ha querido unirse a nuestra Orden, como encargado directo de la comunicación con el resto del Guaranpis. Tiene él a su cargo traerle las nuevas y despachar los comunicados que desde el Castillo de Cornwalls emanen hacia el mundo.
Esta mañana lo ha sorprendido con dos noticias que por cierto han conmocionado su espíritu.
- Hermano Belisario, han llegado dos noticias muy importantes en el día de hoy. Una buena y otra no tanto. Incluso diría yo que ésta segunda es muy mala.
- Por Dios, Fray Hermes, ¡no me asustéis de ese modo!
- En pro de vuestro bienestar, comenzaré por la buena. Ha llegado desde la Santa Sede la bula que os nombra, ¡por fin!, como Abad. De modo que, de aquí en más, sí podremos consideraros como Padre Abad de nuestra Orden Berenita.
- No entiendo esas cuestiones... ¿Quién tiene el derecho de otorgarme dignidad alguna si hasta el momento el Trono del Santo Padre está vacante? ¿En nombre de quién y con qué intereses desempeñan sus funciones los miembros de la Cancillería Apostólica?
- Hermano, con el debido respeto, no seais tan quisquilloso. Este nombramiento es un premio a vuestra dedicación y por cierto que es beneficiosa para nuestra Orden.
- Tal vez tengais razón. En todo caso, no creo que sea demasiado importante, dadas las circunstancias. Pero... decidme ya la mala noticia...
- Os lo diré sin vueltas, Hermano: acaba de llegar un global con la tristísima nueva del fallecimiento de vuestro amigo, El Mío Cid.
Fray Belisario miró al Hermano Hermes como si no comprendiera lo que estaba diciendo. Era tan terrible la noticia que prefería fingir que se trataba de un mal chiste. Por su mente, pasaron como saeta las historias que Majencio contaba de Don Quijote y que iluminaron su adolescencia, allá, en el legendario Castillo de Prontera. El alma de Don Quijote se había encarnado nuevamente en El Mío Cid y todo Guaranpis podía estar tranquilo porque en su persona estaba resumida la esencia de nuestro mundo.
- Maestro del rol, leal y honesto como pocos, El Mío Cid es el personaje imprescindible en este mundo -dijo Fray Belisario con la mirada fija en la aurora- y siempre esperaré su regreso. Guaranpis no será lo mismo sin él y todos los que lo conocimos hemos de sentir su ausencia.
Todo el día estuvo Fray Belisario con la mente etraviada. Por primera vez, no se presentó en el refectorio para presidir las oraciones del Ángelus. Se recluyó en una de las torres del Castillo y, ya entrada la madrugada, Fray Hubert de Nordhausen lo escuchó canturrear con voz infinitamente triste:
"Un barco frágil de papelESPERAREMOS TU REGRESO HASTA EL FINAL DE NUESTROS DÍAS.
parece a veces la amistad
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad
porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel
un corazón.
Amigo mío,
si esta copla como el viento
adonde quieras escucharla te reclama
será plural porque lo exige el sentimiento
cuando se lleva a los amigos en el alma."

CRÓNICAS DE FRAY BELISARIO - Capítulo Tercero: De los progresos de la Orden Berenita en el Sur de Inglaterra
Manuscrito escrito por Belisario de Markiv
8 de Febrero del Año de Nuestro Señor de 1046 Por razones que no vienen a cuento, los hermanos de la Orden Berenita nos hemos visto en la necesidad de abandonar las tierras pirenaicas donde nos habíamos establecido en un principio y en donde habíamos iniciado las labores inherentes a nuestra misión monástica. Por designios de Dios y del Santísimo Beren Erchamion, vinimos finalmente a recalar en las costas de Cornwall, al sur de Inglaterra, donde los campesinos nos recibieron con desconfianza al inicio pero terminaron por aceptarnos e incluso hoy colaboran activamente con nuestra comunidad.
El alcalde de Cornwall, con la ayuda de los notables de la comarca, se ha encargado de refaccionar el viejo castillo y nos lo ha cedido para que funcione como sede gubernamental de nuestros feudos. En verdad ha sido un ofrecimiento providencial, pues los hermanos de la Orden carecíamos hasta el momento del más mínimo cobertizo donde realizar nuestras actividades y cubrir nuestras vergüenzas. El Castillo de Cornwall es una edificación rústica y antigua pero sirve perfectamente a los fines de nuestra congregación, alejada de lujos y pretenciones terrenales.
En compensación (y con la ayuda de los hermanos Olegario de Greiz y Hubert de Nordhausen), he tratado de administrar las nuevas tierras que nos fueron encomendadas con la mayor pericia a mi alcance. Destáquese que no tengo experiencia en las lides del gobierno y he cometido algunos errores que (por gracia del Cielo y su Santidad Beren) ya están en vías de resolución. Luego de casi dos años de gestión, las nuevas cosechas son aguardadas con expectativa, pero según los informes de Fray Olegario (encargado directo de las cuestiones financieras) las reservas de los feudos a nuestro cargo se hallan en excelente situación (la mayoría en amarillo) y ya podemos contar con magníficas celebraciones a lo largo y ancho de nuestros dominios. En esta oportunidad tendremos la posibilidad de ser indulgentes respecto de las usanzas locales, que no se han desembarazado en absoluto de las antiquísimas tradiciones druídicas. Supongo que en tanto no haya un Papa que rija nuestros procederes deberemos actuar según nuestra propia conciencia y la mía no ve nada de pecaminoso en la expresión de felicidad propia de las gentes simples. Quiera el Altísimo que el futuro Santo Padre comparta nuestra filosofía. ¿Será acaso nuestro bienamado y Gran Caballero de la Orden, Fray Estaquironte, quien finalmente asuma el cargo vacante de Su Santidad? Sabe Dios que así lo deseo.
En tanto, hemos iniciado la construcción del edificio donde ha de funcionar el Monasterio de Markiv y su Biblioteca que, hoy por hoy, solo es una entelequia diseminada en varios recintos oscuros y húmedos de nuestro castillo. Pero tememos que las condiciones poco adecuadas terminen por arruinar los pergaminos en los que hemos copiado los extensos documentos con los que contamos hasta el momento. Se hace así imprescindible contar con un edificio idóneo donde los mismos estén resguardados para beneficio de la Comunidad Guaranpina en su totalidad. Gracias al Todopoderoso y a la mediación de nuestro Santo Patrono, el día de la inauguración del Monasterio ya está cerca. Los pobladores han colaborado arduamente, aportando su trabajo y su oro para la construcción del edificio y los maestros albañiles y carpinteros han prestado su asesoramiento en forma gratuita. De todos modos, tal empresa ha necesitado ingentes inversiones que en ningún caso han de considerarse un gasto, puesto que sirve para engrandecimiento de la cultura y de la Fe.
Por iniciativa de Fray Hubert (de los nuestros quizá el más "mundano" de los monjes berenitas), estamos analizando la posibilidad de realizar algún festejo de magnitudes al que seguramente habremos de invitar a todo Guaranpis. Estad atentos a la llegada de nuestros heraldos monacales.
Que la Luz del Todopoderoso y del Santísimo Beren Erchamion ilumine por siempre vuestras rutas.
Fray Belisario de Markiv, Gran Maestre de la Orden Berenita.
CRÓNICAS DE BELISARIO - Capítulo Segundo: De las dudas que aquejan al joven Belisario al inicio de esta nueva era
Manuscrito escrito por Belisario de Markiv.
15 de Noviembre de 1043.
Tengo solo dieciséis años y todo murió. Se derrumbaron los grandes imperios, los enormes ejércitos que asolaban la Europa desaparecieron sin dejar huella y el mundo retornó a su estado natural, ese jardín edénico donde todo es armonía. Pocos fuimos los que nos salvamos del desastre y ninguno de nosotros alcanza los diecisiete años.
El antiguo mundo estaba superpoblado de señores ávidos de poder y quiso el buen Dios del Guaranpis castigar tanta ambición y desenfreno. Un puñado de nobles está bien... Aunque ya habrá tiempo para que muchos de ellos retornen a las viejas prácticas, incluso relegando la verdadera nobleza en beneficio de una mera definición heráldica.
Hoy las tierras europeas han vuelto a poblarse de campesinos invisibles, seres esquivos y poco comunicativos que, sin embargo, hallan su felicidad en el libre contacto con la naturaleza, exentos de parámetros morales prefabricados , como nuevos adanes y nuevas evas que han de poner su simiente al servicio de las generaciones futuras. La pregunta es: ¿cuál es la verdadera y lícita misión de los señores que llegamos a sus paraísos con la intención de gobernarlos? ¿Nos asiste el derecho de modificar sus universos de acuerdo a nuestras normas? ¿Son en verdad tan salvajes y faltos de espiritualidad como parecen? En resumen: ¿somos nosotros, los ungidos nobles, una casta superior capaz de salvar sus almas en pro de una sociedad más justa y equilibrada? ¿O somos simples mortales destinados fatalmente a repetir errores ancestrales para merecer otra vez la lluvia de fuego que acabará con todo lo que podamos construir?
Permítaseme ser poco optimista. Los instintos del humano suelen regirse por conductas limitadas al ansia de poder, disfrazada muchas veces de voluntad de progreso, de autosuperación o de caridad cristiana. ¿Será tal también mi caso? ¿Qué me ha impulsado a establecerme en esta zona pirenaica y dar la orden de conquista a los fieles caballeros que confiaron en la rectitud de mi conducta? ¿Están ahora mejor que antes los miles de campesinos que he tomado bajo mi tutela? ¿Hasta qué punto somos quienes somos y no simples marionetas al arbitrio de otros seres que buscan tan solo combatir el tedio de sus existencias allende el Guaranpis?. Belisario de Markiv, el humilde religioso que hoy escribe estas notas para conocimiento de las generaciones futuras, no tiene todavía las respuestas.
Es probable que jamás las tenga.
Padre Belisario de Markiv, Caballero de la Orden Berenita














