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Udai...

Manuscrito escrito por


08 de Diciembre del año 1059 d.C.

[Las tropas del exarca, que deben embarcar, se retrasan. Son ya dos los días que la flota veneciana lleva anclada frente a Constantinopla. Mientras tanto en la galera Maggiora los galeotes matan el tiempo contándose historias. Historias de sus vidas, de las razones que les llevaron a estar atados a un remo y como no, de mujeres. Es el turno del joven Niccolo Vilione]

Vilione, Niccolo Vilione y como muchos de vosotros vengo de la ciudad de la laguna. Algunos me conocéis. Creeréis que estoy aquí por ladrón, yo lo dudo porque mi mano es lo suficientemente hábil y mis pies ligeros. Pienso que fue mala fortuna y... justo es reconocerlo, aunque vergonzoso también, la lujuria.

Al sur de la laguna, en Chioggia existe una majestuosa villa que se levantó en tiempos de Lucio Paulo y que fue reconstruida y remozada por su actual propietario, uno que se hace llamar Viento. Los que han pasado por allí, camino de Ravena, saben que los altos muros no ocultan del todo la magnífica construcción, los que hemos atravesado esos muros sabemos que hay más mármol que en el palacio de los Delfini, más columnas que en casa Bragadin y el huerto tiene más frutales y más exóticos que todos los Contarini juntos. Veo aquí familiares, aunque lejanos, de las casas de Trevisan, Gradmigo o Querini, no se me ofendan, pero en Venecia sólo hay palacetes en comparación.

El dueño, el tal Viento es un rico mercader de Trebisonda o Damasco, aunque si le quitamos sus ricas túnicas podría pasar por un italiano de Padua, a no ser por un detalle que referiré más adelante. El tipo comercia con los Querini, pero sin contrato de colleganza ni nada, les vende joyas que estos venden al Papa o al rey de la Francia. Bueno para los Querini, malo para los Delfini, ya sabéis. No preguntéis más al respecto porque os podéis llevar remando hasta que seáis abuelos. El caso es que yo tenía que robar esas joyas.

Viento sólo visitaba la villa una vez al año y no permanecía en ella más de un mes. Teniendo en cuenta que las joyas no eran vendidas de inmediato, el regateo podía durar dos semanas, el tiempo que disponía yo para robarlas era muy justo, pero por algo soy el mejor. Tracé un plan, que por tedioso y por secreto profesional omito, solamente os diré que tres arrobas de vino y una semana me costó averiguar como esquivar la vigilancia y donde estaban las joyas.

En la noche trepé ágil y silenciosamente por el árbol hasta la primera ventana de la segunda planta. Me disponía a abrir las maderas cuando un tintineo atrajo mi curiosidad. Provenía el rítmico sonido metálico de la habitación contigua. Aromas de sándalo, incienso y naranja. Proseguí por la rama para dar un vistazo. Tuve que agarrarme fuerte para no caerme. ¡Ohhh!, ¡allí estaba ella!, a escasos tres metros. Una mujer de pelo rojo y cuerpo mil veces tallado en los sueños de los hombres. La misma diosa Venus danzaba en aquella sala. En cueros, mejor dicho, vestida con una especie de pañuelo que anudaba a sus caderas. Cuyo paño hecho de pequeñas monedas de plata unidas con hilo de oro, bien poco ocultaban para mi deleite. Bailaba y se contoneaba como una culebra. Las llamas de la chimenea y de los velones de la estancia se reflejaban en mil destellos de su cintura. Sí, ¡las tetas al aire!, pero no vayáis a pensar que como las de la Franccesca, no, pechos firmes y puntiagudos, casi podía alargar la mano y tocarlos. Y ella se movía sinuosamente mostrando con descaro sus piernas torneadas y algo más. Pero yo no podía separar los ojos de su hipnótico ombligo, que iba y venia sobre su terso vientre, como barco en la marejada. Ah, sí amigos míos, si Sherezade bailó como aquella mujer, no había esperanza para el Bautista. Su pelo rojo y ondulante caía sobre su hombro izquierdo, sus ojos chispeantes parecían mirarme, pero era imposible, yo estaba oculto por el follaje del árbol. Ahí me di cuenta que había alguien más en la sala, al que en ese momento odié profundamente. A mi derecha, junto a la ventana, en una silla de brazos, sentado estaba el destinatario del baile.

Algo trataba de trepar por el árbol, miré hacia abajo, y vi dos carbones que me observaban, la noche era oscura pero el jadeo cansino me lo confirmó, allí al pie, erguido contra el árbol debía haber un perrazo enorme. Si no había ladrado ya, no ladraría, lo cual me permitió seguir mirando... Un ratito más, sólo un ratito.

El baile paró y la Venus pelirroja se acercó a donde estaba el otro con pasos de sigilosa fiera. Suavemente se subió a los brazos de la silla apartó su pañuelo de monedas dejando ver los otros labios para que el odiado los besara. El respaldo de la silla no me dejaba verlo bien, pero por los suspiros que ella lanzaba, él se debía estar aplicando bien. Estaba a un metro de mi, podía oler su esencia. No me pude aguantar más, así que me metí la mano por el calzón. en fin, ya sabéis, la ocasión la pintan calva, y total nadie se iba a dar cuenta, la floresta me protegía.

Ella bajó y le devolvió un largo beso en dicha sea la parte. Aquí casi resbalo pues tuve que empinarme algo para intentar ver. ¡P... respaldo de la silla!.

"¡Udai!" dijo él y la empujó bruscamente hacia atrás. Ella se llamaba Udai. Lo que yo creí brillantes adornos en las manos de aquella mujer eran metálicas zarpas. Me cortó el punto, pero pensé ¡ja!, se va a cargar al pavo, pero no hubo esa suerte. Ella lamió las gotitas de sangre de su zarpa con la mirada más lasciva que pueda imaginarse. Y le hizo una señal al otro para que la siguiera, le dio la espalda y levantándose el pañuelo le mostró unas gloriosas nalgas, y de pie se inclinó levemente apoyando las zarpas en una de las columnas retorcidas de la cama. Su sexo debía estar tan hinchado como mi corazón, mis propios latidos me atronaban la cabeza. El otro se levantó de la silla con el nastro en ristre. Y pardiez que no era italiano, que el Viento estaba armado con una gran verga judía. Se acercó a sus prietas nalgas acarició su vulva e introdujo con suavidad el nastro. Los gemidos y suspiros resonaban en mi cabeza y con cuidado me bajé el calzón, que yo pensaba darme gusto a mi manera. Aquello si que eran embestidas, y Udai que se agarraba a la columna de ébano, y las zarpas que horadaban la madera. Y el otro que venga a embestir, hasta que exhausto paró. Entonces fue ella la que, sin cambiar de postura, empezó a moverse y empujar. Y yo que no me podía contener y agitaba con más fruición mi instrumento, que perdida la vergüenza y el sentido de peligro quise acomodarme más. Cogí con la mano que me quedaba libre, algo, algo extraño y plumífero, el mismo diablo posado estaba en la rama sobre mi cabeza. Un graznido horripilante y un fuerte picotazo... Caí.

No recuerdo más de aquella noche. Más tarde desperté en las dependencias de los Delfini con unos calzones que no eran los míos, me amordazaron y me llevaron a la primera galera que vieron, que resultó ser La Maggiora. Mis sueños ahora tienen nombre, se llaman Udai. Eh!, Eh, no tan deprisa, más vale que guardéis fuerzas para los remos y por supuesto os aconsejo que no levantéis vuestros traseros del tablón.

La partida de Eunilda

Manuscrito escrito por , , , , , ,


01 de Mayo del año 1056 d.C.

Quería hacer publico mi dolor por la partida de una gran guerrera y amiga Eunilda Slaväskarina.

Si bien partió hacia el Valhala hace unos días, las distancias de nuestros reinos demoraron la noticia. Su noble corazón no pudo soportar la partida de su amado; Falquian Regius; y opto en un momento de desesperación por acabar con su vida.
Por ello hoy lloro la perdida de tan noble amiga y su amado, mis banderas y estandartes permanecerán en luto,ante tan tremenda noticia.

Espero que puedan ser felices en el Valhala y allí poder celebrar su amor lejos de guerras y desesperanzas.

Patanegra




09 de Mayo del año 1056 d.C.

Vaya, Eunilda se marchó!!!. Un@ de l@s mejores. Mujer de espíritu indomable, gran perdida para todos. Que no le pase como a Antigona, que ningún amigo se atrevió a llorar su muerte.

Aquí están las lágrimas de...

Viento.




Mompracem, 26 de mayo del año de nuestro señor de 1056.

Los cantos de guerra se oyen desde cada rincón de este castillo, los estandartes están tendidos a lo largo de las suaves praderas, y en cada pueblo, en cada aldea las mujeres lloran a sus hijos caídos, a sus maridos desaparecidos.

Y yo también lloro, pero hoy no es por ellos. No sé si el Señor me castigará por este egoísmo, pero rodeada de tanta muerte hoy lloro por una sola persona. Porque esa persona nunca debió morir, y merece que los que la queríamos, llevemos el luto en nuestro corazón.

Hace meses ya que nos dejó, pero hasta hoy mi voz ha estado rota, no he podido alzarla para recordarla. Para recordar sus ojos verdes que te miraban escrutando el alma, para recordar su sonrisa cálida frente a la cual te sentías en casa. Murió una gran mujer, pero eso ya lo sabíamos todos. Pero también murió mi amiga, y por ella lloro.

Eunilda, siempre estarás en nuestros corazones. Mis plegarias son por tu alma.

Arwen




27 de Mayo del año 1056 d.C.

Arwen se te olvido decir que eunilda mas conocida en las tabernas como eudora sin fondo xD siempre dejo amigos sin importar si se llevava bien con alguien o no.. hasta sus enemigos que creo fueron limitados la respetaron como persona...
espero que su linaje en un futuro no muy lejaro se alse con su gracia unica en su sangre.. sabe que sin importar cuantas generaciones pases nunca se le va a olvidar y siempre tendra muchas manos que le ayuden a levantarse y muchas volsas de oro que vaciar en las tabernas xD

EU a tu salud.... un bañito en un tonel de cerve a tu memoria T-T

Porto



27 de Mayo del año 1056 d.C.

Comparto totalmente las palabras de la bella Arwen, asi como el sentimiento de tristeza por aquella la siempre alegre Eunilda.

"Eunilda, siempre estarás en nuestros corazones. Mis plegarias son por tu alma."

Yolanda de Dreux




30 de Mayo del año 1056 d.C.

Alá os bendiga mundo.

Este mensaje es solo para informar...

Querida Eu, también Simartha te llora

Saludos y suerte.

D'Artagnan





05 de Junio del año 1056 d.C.

entre tantas muertes que se suscitan cada dia, me entristee el saber la de una hija del norte...Eunilda, amiga de siempre...
que Odin y Thor te tengan reservado el mejor lugar en el Valhalla mi querida barbarita....que la gloria te acompañe y vivas en el recuerdo eterno de cada uno que te conocio.....

Sandokán




14 de Junio del año 1056 d.C.

En este aciagado dia, me uno a todos aquellos que dan su pesame, mi despedida a una mujer sin igual..

Aunque poco nos hemos conocido, dire que siempre habra un lugar en mi recuerdo para aquella con la que he compartido tantos momentos en esa taberna, ahora vacia.

Que tus dioses te acojan en su seno, y que tu estirpe sobreviva. Es mas.. estoy seguro de que asi sera.

Adios Eunilda.. la paz sea contigo.

Kitos Akash


El caso Raatkoh

Manuscrito escrito por ,

.
25 de Abril del año 1049 d.C.
De: Viento
Para: todos


Distinguida y nobilísima duquesa Alvhia de Hausgh, señora de tantas tierras y señorios que nombrarlos en su correcta forma extendería esta carta en demasia:

Pido clemencia para el sefardí Raatkoh. Sé que para vos que decidís sobre la muerte y también sobre la vida este es un asunto menor. Raatkoh es judio, y ese es un motivo suficiente para dictar su sentencia de muerte en muchos reinos. Pero en Hispania impera la justicia y el respeto al pueblo Sefard, o al menos eso creo. ¡Es tan fácil acusar a un judio con falacias y calumnias!. ¡Es fácil disponer su muerte!. Gentil dama, por piedad, que os domine la cordura y la sensatez. No escuchéis a quienes acusan a Raatkoh de robo o asesinato. Son sin duda falsedades. Entiendo que dada vuestra posición debéis ser dura, sí, pero también justa. Debéis complacer a los acusadores, lo entiendo, pero no a base de una injusticia así. No a base de un mal irreparable. Más vale pecar de compasiva y generosa que de ...

No, no, perdonad mi lenguaje, no es ofensa. Quizás debería tranquilizarme un poco. Pero es que la noticia ha resultado un mazazo para La Pequeña Compañía de La Seda a la que pertenezco y a la que pertenece también Raatkoh. Tanto es así, que incluso me han venido a buscar a las profundas selvas suizas y han puesto un fondo para tratar de pagar el rescate si se me es permitido decirlo.

Raatkoh no es noble cristiano, ni es un guerrero, ni empuña espada. No hay guerras, luego no puede ser un traidor. Entendemos que es inocente de todos los cargos que se le imputan o pudieran imputar y que debe haber un error. ¿Es cuestión de dinero?.

No hay hambrunas en sus fincas ni he oido quejarse a los labriegos. Los negocios por él realizados son aprobados por La Insigne Cámara de Comercio de Venecia.

Como ya he dicho no somos gentes de armas. No obstante, La Compañía no abandona a los honrados compañeros. Y si debe hincar la rodilla lo hará, y si debe pagar lo hará.

Liberad a Raatkoh, por piedad señora duquesa.

Os lo ruega:

Viento.

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22 de Mayo del año 1049 d.C.
De: Viento
Para: todos


Hoy es un día triste para los hombres de bien. Raatkoh ha sido asesinado. Un grave atentado contra la comunidad sefardí perpetrado por las autoridades. Un aviso de lo que ha de venir. Raatkoh era un pequeño comerciante de la ciudad de Burgos que trabajó duro para conseguir unas pequeñas posesiones en las cercanías de su ciudad (unos 30 feudos miserables). Como judio, bien sabéis que no era hombre de armas y que a nadie ofendió.

Su muerte fue terrible. Secuestrado, acuchillado, torturado y ejecutado en la plaza pública. Hiere mi alma de judio. Arrancaríame las barbas si las tuviera. Pero esto es lo que hay: resignación. Iremos viendo como nuestros hermanos van cayendo por capricho de reyes o duquesas.

Y aunque así es, no deja de sorprenderme que por capricho o por fanatismo, pues no se puede ver de otra forma, las vidas de inocentes sean sesgadas. Raatkoh era joven y aprendía con facilidad, probablemente hubiera sido un gran mercader, incluso alcalde o quien sabe si almirante.


Ay! Sobre Sefarad ha caído del cielo la desgracia;
"mis ojos, mis ojos vierten aguas"

Mis ojos lloran, cual manantiales, por la ciudad de Burgos;
libre de tacha, sola, allí vivió la comunidad exiliada,
sin cambio alguno durante mil setenta años.
Más le llegó su día, huyó su población, se quedó viuda,
sin Ley, sin Escrituras, sellada la Misná,
estéril el Talmúd, perdió toda su gloria.
Sicarios y hombres violentos van de acá para allá;
El lugar de oración y de alabanza se convirtió en casa de orgía.
Por eso lloro y golpeo las manos; en mi boca hay perpetua elegía.
Sin cesar repito: "¡oh si mi cabeza se tornara aguas!".

[Extraído de famosa poesía del siglo XI del Sefard]


Como hebreo sólo me queda resignación e indignación porque "esa autoridad" que asesinó al judio Raatkoh está mantenida por judios. Escupo sobre ellos. No me los cruce en la sinagoga.

La Pequeña Compañía de La Seda costeará la manutención de su familia que afortunadamente ha conseguido escapar de la guardia de la duquesa.

Eso es todo. Gracias por su tiempo.

Att. Viento.

También, quiero deciros compañeros, que La Pequeña Compañía va a abrir una sección dotada del conveniente presupuesto para combatir este tipo de injusticias. Sección Raatkoh.

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27 de Mayo del año 1049 d.C.
De: Alvhia de Hausgh
Para: todos


Caballero Viento,

Antes de acusar a alguien y menos en publico, uno ha de enterarse de como han sido los hechos.

No es correcto para un caballero justo como pareceis vos y os proclamais acusar de algo sin saber las circunstancias y sin querer enterarse de ellas.

A veces la ignorancia de los hechos y el afan de defender a un amigo por encima de todo(algo muy loable y que habla bien de vos) hace cometer injusticias y hacer acusaciones incorrectas. Eso os disculpa, pero os ruego que antes de acusar a alguien os entereis del porque de los actos.

(Y ya se os dijo que hablaseis con vuestro amigo y le preguntaseis el porque y que sino podiais avisaseis y se os explicaria todo.)

Atentamente,

Alvhia de Hausgh






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