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Luxila de regreso al hogar

Manuscrito escrito por , ,





17 de Junio del año 1051 d.C.

EN EL PRINCIPAL DE UNA QUERIDA AMIGA: 09 de Diciembre del año 1050 d.C.

¡Rediez! Ñññññññññññññññññññ…… ¡uf! Pfff, pfff, pfff… ¡Por las barbas de todos los profetas, la lira de David y el templo de Salomón! ¡Ya no quepo en mis ropas de viaje! Ññññññññ… umf. ¿Por qué sorprenderme? Tras pasar un año y medio tremendamente placentero asentada en el Hall de la Cerveza de mi querida amiga Chamán, rodeada por otros cinco amantes de la buena vida, invitados como yo de su generosidad sin límites, no podía ser de otro modo. El aire de la montaña (y las batallas de bolas de nieve) han devuelto el color a mi rostro y la alegría a mi mente. Las múltiples cacerías y carreras han endurecido mi cuerpo, todavía fino pero ahora más fuerte y resistente. Las orgías han discapacitado por un tiempo mis ideas, pero a veces es sano tener la mente en blanco. Sobre todo cuando se trata de escapar de las atenciones demasiado… presurosas… digamos… de algunos de los borr… digoooooo… presentes. En cuanto a los ríos de vino, cerveza y enomel y a las cantidades ingentes de viandas, legumbres, verduras y panes varios que hemos engullido, les debo probablemente la reciente redondez de mi persona. Mejor así. A mi fiel escolta, también algo más consistente y musculosa tras pescar y confraternizar con los Vikingos del fiordo vecino, y a mí, nos esperan duros meses de viaje de vuelta a mi hogar, al igual que el reemprender de los deberes cotidianos. Va a ser duro, muy duro, volver a casa. ¡Quién lo hubiera dicho!
Lo más difícil sin duda va a ser dejar la biblioteca del castillo sin llevarme ni tan siquiera un librejo, un pergamino, un papiro… La tentación es grande, pero no voy a hacerle eso a una amiga. (¿No? ¡Luxila, que no! Ooooooh, vaaaale…) He copiado cuanto he podido de los mapas marítimos y terrestres que abundan en sus cofres y estanterías y me han permitido fijar el rumbo de mi próximo destino. Primero, a ordenar las cuentas en casa. Luego… ¡a visitar a los Sajones! Su cultura es tan parecida a la de los Normandos, quitando que muchos de ellos son Cristianos y han dejado de lado a sus fieros dioses mandados por Wodan, que no me sentiré extraña pese a mis sedas, mis velos y mis joyas orientales. ¡La vida es tan corta para conocerlo todo!
Ññññññññ… un último intento que se salda de nuevo por un fracaso y un roto en mis pantalones de cuero. Tras rebuscar en mis propias pertenencias, visto al fin una cómoda túnica de lana local, obsequio de un Jarl a quien le canté todo mi repertorio Judío (la moneda de oro fue debidamente gastada al día siguiente en remedios contra la laringitis aguda). Añado un abrigo de piel de oso, cazado meses atrás por mi capitán de la guardia, y unas botas espesas hechas a mi medida por los magníficos artesanos del castillo. Es hora de partir. Oigo el relinchar de los caballos que se impacientan, esperando el momento de marchar. Bajo las escaleras, echando una última mirada, nostálgica y llena de amor, a cada detalle de las estancias y de las salas del Hall. Quiero recordar cada tapiz, cada alfombra, cada mesa y candelabro, cada vaso y cada cuchillo, su lugar exacto, sus mangos labrados con exquisitas representaciones zoomórficas, sus colores y posición. Quiero recordar para siempre la enorme felicidad que me embriagó en cuanto entré y no me ha dejado desde entonces. Hall de la Cerveza, yo te nombro Hall del Sanar.
Abro los pestantes de la pesada puerta y bajo los últimos peldaños de la entrada. Levanto los ojos para mirar mi comitiva, dispuesta en la plaza en su orden de marcha, y veo… ¡válgame Noé!
Ahí están los cinco, esperándome para un último brindis. Nuestra querida anfitriona ha traído mi vino preferido, y cada unos de los huéspedes tiende su mano para darme una copa rebosante de líquido carmesí. Escojo una al azar, y respiro el delicioso aroma afrutado con delectación. ¡Qué delicia!
- Hay una tradición entre los Sajones, a quienes sé que visitarás en cuanto tengas ocasión, dice la chamán con su voz dulce y musical.
Levanta su copa hacia al cielo, y me saluda con una exclamación:
- ¡Waës Haël! Bebo a tu salud.
¡Aha! No creerá que no conozco la respuesta, ¿verdad? No tras deleitarme con sus libros. Saludo a todos los presentes con un gesto amplio:
- Drink Haël. Bebo a la tuya.
Entrecruzo los brazos para beber con cada uno de mis amigos, por lo que necesito ayuda para subir sobre mi mula de viaje. Alguien me pone las riendas entre las manos, y las aso convulsivamente. Hips… la euforia también embriaga, dicen. Menuda resaca me espera.
Por fin, la comitiva se pone en marcha. Y mientras pasamos entre dos filas de curiosos, tanto mis soldados como esas personas queridas a las que dejo atrás y yo, entonamos una atronadora canción para beber. Sajona, claro está. ¡Albricias! Por primera vez desde Candía, creo percibir un buen augurio.
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Tappster, Dryngker
fylle another ale,
Anonn have I do.
God sende us good sale.
Avale the stake, avale,
here is good ale y'founde.
Drynke to me and y to the,
and lette the cuppe goe rounde.



Tendero, bebedor,
Llena otra jarra de cerveza,
Como acabo de hacer yo.
Dios nos envía buen comercio.
Sírvete de esas monedas, sírvete.
Me parece que he aquí una buena cerveza.
Bebe por mí y yo por ti
Y deja que la copa circule [entre los bebedores].


[Off rol: me declaro aquí culpable de dos tremendos anacronismos, pero la canción me gusta bastante y quería usarla. El brindis aparece tal cual en el “Ivanhoe” de Walter Scott. La canción fue compuesta hacia 1450 por un autor anónimo y está escrita en inglés Medio (c1100-c1500). La traducción es aproximada.]




Un olvido de Imara.

19 de Junio del año 1051 d.C.

La chamán se queda observando, juntos a los otros 4 amigos que aún mantienen sus copas en alto, cómo Luxila se aleja del castillo. Por alguna etílica razón, el caballo de Luxila camina en zig zag...

De pronto recuerda - Diablos!.. el cofre!.. LUXILA!! - grita - el cofre!!...- resopla- peor qué tonta he sido... no le entregué el cofre que le guardaba como obsequio.-

- Qué cofre? - le pregunta un Rey bárbaro ahí presente.

- Pues es un cofre lleno de mapas terrestres y marítimos y algunos antiguos libros que revelan increíbles y buenísimas historias de estas tierras... - suspira - qué lástima.. Supuse que podrían interesarle, tal vez no.




Otra simpática respuesta de Sisinilda de Asgard.

22 de Junio del año 1051 d.C.

Mi querida Luxila de Avignon: ¿os lamentáis de anacronismos futuristas picto-escoceses? En verdad que los ojillos se me han quedado del revés debido al sinuoso trazado de los renglones... ¿por ventura no os facilitaron un pergamino como Odín manda, con sus renglones bien trazados con el punzón? Claro que... con las arrobas de tintorro que lleváis en ese cuerpo serrano, lo extraño es que pudiérais siquiera escribir una letra: lleváis encima no sólo un modelito nórdico que tira de espaldas, sino también una tajada de órdago a la grande, a la chica, a pares y a tó. Y esto os hace más grande aún, porque si ciega de vino como váis sois capaz de dejarnos esa preciosidad de mensaje... ¿qué no haríais en estado sobrio, tras la ingesta de varias arrobas de aspirinas y bloodymarys?

Vaya camino os espera, subida en cuadrúpedo y zarandeada por esos caminos de Odín, la cabeza como un melón hirviente y la boca igualica que un papel de lija del 20...

Por cierto, os veo muy poco fashion con esa pinta que me lleváis: andad con ojo, porque para mí que en estos momentos sois la viva estampa de un oso y por allí rondan los cazadores... Venid a mi castillo, os atizaré unos cuantos toneles de zumo de tomate con guindillas rabiosas y os proveeré de unas vestiduras más acordes con vuestro rango: en mis arcas reposan unos cuantos tangas de esparto que os sentarán divinamente, y mi colección de pololos fosforito es famosa en muchas millas a la redonda.

Vestida por mí, daréis el golpe (o más bien os lo darán)...

Luxila y los mosquitos del Norte

Manuscrito escrito por ,





BIRKA: 22 de Agosto del año 1048 d.C.

Cuando la nieve no cubre las tierras del Norte, lo hacen nubes enteras de mosquitos. Paf, paf, paf… el ritmo que acompaña mis pasos es del chasqueo de mis manos al dar contra diferentes parte de mi cuerpo. Mis brazos, mis piernas, mi rostro. ¿Cómo harán esos malditos, picantes, asquerosos y escurridizos insectos para pasar debajo de mi velo? Chof, chof, chof… mis delicadas zapatillas de raso bordado de perlas hace tiempo que han perdido su lustre en los múltiples charcos, lagos y riachuelos que corren entre las mugrientas chozas de Birka. Por enésima vez, me pregunto qué me ha traído a este sitio tan repelente. Por centésima vez, recuerdo… he de vender mis joyas cerca del hogar de una querida amiga a la que visitaré luego. Birka es la ciudad más cercana, si es que esta aglomeración merece ser nombrada de tal forma. Así pues, hasta aquí me han traído mis pasos.
Un grito de sorpresa seguido de un ruido metálico algo sordo. Vaya, otro de mis guardias ha vuelto a resbalar. Con un suspiro, el resto de la comitiva se detiene mientras el capitán y algún que otro camarada compasivo acude a levantar al hombre espatarrado por el suelo con los brazos y las piernas en cruz. Otra vez, echo una mirada de reproche al jefe de mi destacamento, quien me la devuelve de tal modo y con cara de pocos amigos. Sí, ya sé que les dije que llevaran armadura. ¡Pero sólo a caballo! Un jinete vestido de la cabeza a los pies con hierro es temible, pero sobre adoquines mojados es más vulnerable que un títere de tela. No sé si terminaremos llegando algún día al puerto, donde me aguarda uno de mis intendentes, quien me trae las últimas noticias de casa.
Cae el atardecer cuando por fin logramos divisar los muelles y las blancas velas de un barco mercader Normando. Mi intendente espera pacientemente en el dique de madera con varios rollos de papiro en la mano y sentado sobre un cofre lleno de pertenencias que le he pedido. Necesitaré ropa cuando vaya al castillo de mi amiga a pasar un tiempo. ¿Cuánto? Lo ignoro, pero no se me ha puesto fecha de partida y sé que su amistad es también ilimitada. Me lo pasaré bien sin duda, pero de momento necesito esas noticias.
Mi intendente habla largo y tendido, terminando por relatarme cómo he estado a punto de perderlo todo otra vez. De repente, dejo de oírle. En su lugar, recuerdo una vieja cabaña en medio de un bosque negro y pavoroso en el que una joven chamán salmodiaba una maldición al encuentro de quienes intentaban forzar su puerta. Mis guardias y yo habíamos intervenido a tiempo, pero las fuerzas despertadas por la letanía se habían desatado, impidiéndonos seguir nuestro camino durante días. Pensando en que me están expropiando de nuevo, la ira se levanta a su vez en mi interior, mi ser canta la maldición, la energía fluye por mis venas y se acumula lista para salir y golpear a quien ose…
- Afortunadamente, todo está arreglado, y puedes quedarte donde estás, con el beneplácito y la bendición de todos tus vecinos, mi Ama.
¡Menudo alivio! No tendré que volver a exiliarme por tercera vez. Pero… ¡la maldición! Ha sido lanzada y necesita un objetivo. ¡Rápido, que se me escapa!

Cuando la nieve no cubre las tierras del Norte, lo hacen nubes enteras de mosquitos.
Debidamente muertos.


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TUULI (El viento)
Tuulen Ukko tuulen Akka tuulen kaikki ristikansa
Miestä mustoa rukoilen suuren tuulen nostajaksi
Suuren tuulen nostajaksi sään rajun rakentajaksi
Kisko teiltä tervaskannot rannoilta rämäkät männyt
Tuopa taita tammen latvat rutaise rutisen raajan
Nouse tuuli tuulemahan vihkurit vetelemään
Nouse tuuli tuulemahan ilmarinta riehkimään
Nouse tuuli tuulemahan vihkurit vetelemään
Tuule tuuli kuusi vuotta seuro seitsemän kesää
Saata koski kuohumahan vesi vanha vellomaan
Itse kuoho kosken lailla sekä valtona vallitse
Miestä mustoa rukoilen suuren tuulen nostajaksi
Suuren tuulen nostajaksi sään rajun rakentajaksi


Rey del viento, reina del viento, tejedores de todos los vientos.
Dirijo una plegaria a la oscuridad: que se levante un fuerte viento.
Que se levante un fuerte viento, una salvaje tempestad, libre y atronadora.
Arranca pedazos de alquitrán del camino, arranaca los altos pinos de la orilla.
Rompe las copas de los grandes robles, aplasta sus robustas raíces.
Álzate, poderoso viento, resoplando en silbante tempestad.
Álzate, poderoso viento, soplad, pulmones del aire salvaje.
Álzate poderoso viento, resoplando en silbante tempestad.
Corre, viento, muchos años, brama durante siete veranos.
Surgen rápidos que bajan como torrentes, aguas antiguas que corren velozmente.
Los torbellinos bajan como rápidos reinando incontenibles sobre los páramos.
Dirijo una plegaria a la oscuridad: que se levante un fuerte viento.
Que se levante un fuerte viento, una salvaje tempestad, libre y atronadora.
Álzate, poderoso viento, soplad, pulmones del aire salvaje.


[Off rol: letra tradicional escandinava recogida por el grupo fino-sueco Hedningarna y parte de su tercer álbum “Trä”; letra y traducción copiadas de http://www.telefonica.net/web2/dli/hedningarna/hltra.htm#tuuli]




Simpática respuesta de Sisinilda de Asgard

11 de Febrero del año 1051 d.C.

¡Ooooooooooooh, mi querida Luxila de Avignon! ¡Qué alegrón fusio-musical me habéis dado, por Odín! ¡Conocéis al grupo juglaresco Hedvindarna (o Hedvingarna, que ya no recuerdo bien)! He aquí alguien a quien leo siempre con sumo placer y sin la frecuencia deseada. Sois maestra, mi señora, sois maestra en estas lides e incluso a horas tan deshonestas como la presente (6:42 reales) degusto con fruición vuestras palabras mientras intento abrir un ojo merced a esa extraña pócima traída por los vikingos de tierras aún no oficialmente descubiertas, llamada café.

Y ya que andamos tañendo y soplando a todo soplar instrumentos musicales, ¿por ventura conocéis a otros juglares venidos de tierras aún más septentrionales que dícense llamarse Vartinäa (y no me reprochéis la diéresis, que maldito si sé ande pijo se pone)?

Os ofrezco mi castillo para reponer fuerzas. A sus pieses las ranas croan con alegría y los somormujos pían... nnno, no pían; ejém... balan... nnno, tampoco balan... (Sisi, jamía, estás fatal)... mmm... bueno: somurmujean festivamente. Y en los establos vuestras tropas hallarán arrobas y arrobas de Sidol para dejar esas armaduras en estado de revista, brillantes y refulgentes hasta el punto de que habréis de colocaros anteojos de sol para inspeccionarlas.

Por cierto: una vez les halléis repuestos del peazo viaje que se acaban de trasegar... ¿podríais ordenar a los más cachas que se pasen por mi dormitorio? Es que las leyes de la provincia les obligan a pasar por mi ITV... jejejeje... (Sisi... ¡te vas a poner morada!)

Incluso Haaaaaaaaarald, mi gato de compañía, con gusto tomará vuestro regazo como lugar preferido para roncar a pata suelta, pues su instinto le dirá que no puede haber lugar mejor para sentirse querido.

En cuanto a los mosquitos, os agradecería infinito que los aplastáseis con cuidado y cierto mimo: al leerle a mis ranas vuestro mensaje los ojos se les han saltado de las órbitas aún más (si cabe) y se han escuchado frecuentes "¡¡¡Aaaaaaaaah, slurrpppppppsssss, aaaaaaaaaah!!!" de lujuria: ahí es ná: toda la cosecha para ellas...

A vuestros pieses, reina de la pluma.


De la desesperación de Luxila

Manuscrito escrito por

-


CANDIA: 29 de Diciembre del año 1047 d.C.


Estoy exhausta… han sido tres meses de viaje desde Fenpeat, aquellas marismas a las que llamo hogar, entre los cuales he sufrido varias semanas de mareo en el velero que me ha traído a esta isla. Pero ¡valió la pena! Dicen que aquel palacio laberíntico fue construido por gigantes, que sus pinturas son obras de Minos él mismo. No creo que existiera el Minotauro, ni que Teseo desenredara un ovillo tiernamente sujetado por la hermosa Ariana a lo largo y ancho de este edificio ahora en ruinas. Mas… O Cnossos… me pierdo entre tus salas ahora derruidas, admiro tu triple sistemas de cañerías, cada una para un tipo de agua, lluvia, manantial, de desecho; me asombro ante la altura de tus escaleras y me sonrojo ante la desnudez de tus habitantes, si he de creer lo que me muestran los frescos milenarios. Mañana, tras descansar en Candia, volveré mis ojos hacia los altos montes cubiertos de nieve, en busca de inspiración.
Mientras, he de prepararme. Con mucho pesar, regreso sobre la dulce mula que he alquilado a la posada donde me hospedo. Sin prisa pero sin pausa, visto mis mejores galas, maquillo de negro mis pestañas y de rojo mis labios, espolvoreo colorete en mis mejillas. Perfumo mis velos de jazmín y adorno mis cabellos de oro fino. Estoy lista. Acompañada de dos de mis fieles guardias, dirijo mis pasos, decidida, hacia el comercio de Nikarios Apelokios, el joyero. Sé que me comprará las gemas que trasporto a buen precio. Para eso he venido. Para eso… y como siempre, para las leyendas, las canciones y los refranes locales que enriquecen mi mente mientras las piedras preciosas enriquecen mi bolsa. ¿Qué haré esta vez con las monedas que me aporte este viaje? Acabo de terminar un molino en el riachuelo que mana de los pantanos donde tengo mi casa, pero mis campesinos necesitan bueyes y arados, mis soldados un castillo donde entrenarse y mis artesanos más carreteras para mejorar el comercio. Suspiro hondo, agitando la cabeza con pesar. No sacaré tanto dinero de esta transacción. “Poco a poco”, me responde la brisa que agita mi túnica. “Hoy vende, mañana invierte y pasado recoge los frutos de tu siembra.”
- Saludos, Nikarios. Yahvé bendiga esta casa y los que aquí moran.
- Saludos a ti, Luxila, sí, saludos.
Para mi sorpresa, a Nikarios parece molestarle mi persona. Como si no debiera yo estar aquí, como si no fuera quien digo ser. Sin jamás mirarme francamente, merodea por detrás del mostrador, fingiendo buscar un objeto que nunca encuentra. Frunzo el ceño, preocupada por su manera de ser, pero tomo asiento ante él. Lentamente, abro la bolsa que llevaba escondida en mis enaguas y vacio su contenido ante él. Sus ojos brillan, está interesado. Su mano ase ávidamente un topacio de agua pura y de varios quilates. Mas tan rápido como la cogió, el joyero suelta la gema, que cae entre sus hermanas con un tintineo seco.
- Luxila, no puedo comerciar contigo.
- ¿Qué?
Mi respiración está entrecortada, mis ojos se empequeñecen, mientras siento montar la cólera en mí.
- ¿Por qué? ¿Acaso las piedras no son de buena calidad? ¿Acaso piensas que las he robado? ¿O es que alguien me ha acusado de vender rubíes y esmeraldas falsos, y los has creído? La estirpe de los Avignon lleva generaciones viniendo a esta casa, la de tus antepasados. ¡Nunca habíamos sido ultrajados de tal modo!
- Luxila…
Su voz dulce y también apenada cae sobre mi ira como una cascada fría sobre mi cabeza y me permite ver de nuevo ese pequeño taller que, durante un instante, se oscureció a mis ojos.
- No es eso. Deberías saber… no, es evidente que no lo sabes.
Nikarios inspira hondamente, buscando visiblemente el valor de darme una explicación. Si él teme dármela, más aún debo yo temer el recibirla. Agarro convulsivamente los brazos de mi silla e intento prepararme lo mejor que pueda para lo que me depara el destino.
- Luxila, ya no tienes aval. Ya no tienes tierras. Mientras viajabas, han conquistado tus feudos. Las noticias llegaron antes que tú y ya sabes lo que esto significa. Nadie, ni siquiera yo, comprará las joyas que transportas.
No, Dios de las Batallas, no, mi señor, Yahvé, Dios de David, Dios de Abraham y de Israel. Otra vez no. No me vuelvas a castigar con tu desdén, no vuelvas hacer de mí una judía errante y harapienta, cargada con el rescate de un rey que de nada le sirve y que le es peligroso acarrear. No vuelvas a apartar tu vista te esta tu más humilde sirvienta, no ocultes tu rostro a su vista ni hagas oídos sordos a sus plegarias.
Estoy de vuelta en la habitación de la posada, tendida sobre la cama, sin saber cómo he llegado ahí. Al abrir los ojos, diviso el rostro preocupado del capitán de mi guardia personal, quien me ofrece un vaso de agua fresca con una rodaja de limón. Con su ayuda, mientras me sujeta la cabeza, consigo sorber unos tragos, antes de caer de nuevo en la almohada. No puedo pensar, no puedo sentir, sólo puedo debatirme en una pesadilla en la cual pienso ahogarme. Apenas acierto a murmurar al veterano que no tengo con qué pagarle las próximas soldadas y que le relevo de toda obligación hacia mi persona. Aún en mi estado febril, acierto a calcular que me queda el dinero suficiente para pagarles un pasaje en un barco lento hacia Grecia, desde donde seguramente podrán volver a sus hogares. Mi mano se desplaza hacia mi bolsa, pero una guante de acero la aprisiona con un vigor irresistible y la aparta con firmeza.
- Ninguno de tus guardias se apartara de ti, mi Ama. Sólo tienes diecinueve años y toda una vida ante ti. Confiamos en tu honestidad y tu entereza. Lo que sufras, lo sufriremos. Si vas a la guerra, guerrearemos. Y si escoges el exilio, compartiremos tu suerte en todo. Duerme ahora, mi Ama, deja que el sueño apacigüe tu dolor.
No hay paz para mí en los brazos de Morfeo. Vuelvo a Grecia con las velas negras de la derrota y sé que Egeo se tirará al mar. En el Laberinto de mi agonía, no tengo ovillo para salvarme. Si he de ser Teseo, he de obrar sin Ariana.

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Mientras dormía, a Jenofonte le pareció como si tuviera la visión de un trueno y que un rayo caía en la casa de su padre y la hacía respladecer totalmente (…) Si el sueño lo había enviado Zeus como rey , el resplandor del fuego que lo envolvía temía que significara la imposibilidad de salir de los territorios del rey [de Persia] (…)
- ¿ Porqué permanezco tumbado? La noche avanza y con la luz del día los enemigos seguramente vendrán. Y si caemos en poder del Rey ¿ quien podrá impedir que terminemos sin honor y después de sufrir los más refinados suplicios ? Nadie se
preocupa de como debemos defendernos y todos permanecemos tumbados, como si pudieramos permitirnos ese lujo. Y yo ¿ a que estratego de otra ciudad espero para actuar ? ¿ Que edad espero alcanzar para obrar ? Nunca seré adulto de
edad avanzada si me entrego a los enemigos.
(Jenofonte, "Anabase o La retirada de los diez mil", libro III)



Los viajes de Luxila

Manuscrito escrito por

-


TRONDHEIM: 14 de Abril del año 1046 d.C.

En la claridad de un anochecer que no viene, termino mis últimas oraciones del día. La paz de Jehová me acompaña adonde sea que vaya, en mis viajes dirige mis pasos y protege mi persona.
Pero este ocaso, me pregunto: ¿por qué nos llamarán el Pueblo Errante? No estoy desorientada, no me siento perdida ni vagabunda. Tengo un rumbo muy preciso: una ciudad del Mundo, cualquiera. Tengo una meta muy clara: encontrar mitos, leyendas, libros, cantos de los pueblos que encuentre en las urbes de esta tierra.
Las estrellas aún no brillan en Trondheim ni el sol se ha puesto en Nídaros cuando desenrollo el pergamino que acabo de comprarle a un joven escribano. Versos que nos vienen de tiempos inmemoriales, un poema y un saber ancestrales que los Vikingos, los terribles guerreros que los Cristianos y Sarracenos temen tanto, aun recuerdan y usan. Copias del canto de la Vieja Edda son difíciles de encontrar, y, entre ellas, el Canto de las Runas es aún más difícil de descifrar si no se ha sido iniciado.
Una a una, las estrofas desfilan ante mis ojos. Dieciocho cantos siguen a la introducción, una por cada runa base. Hoy has unas cuantas más, me dijo el escribano, lo cual demuestra cuán profundas son las raíces de este arte de la divinación, de esta escritura protectora y arcana. Con el primer canto, sé… con el segundo sé… con el último sé…
Ensimismada en el ritmo, yo sólo sé que mi viaje sin fin a imagen de las raíces de Yggdrasil, sólo acaba de empezar.
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CANTO DE LAS RUNAS (extracto)

Sé que he estado colgado
De un árbol sobre una roca expuesta al viento
Nueve noches enteras
Con una lanza herida,
Y que me he ofrecido a Odín.
Yo mismo a mí mismo;
Sobre este árbol
Cuya raíz nadie sabe
De donde proviene.

Nadie me dio pan
Ni un cuerno para beber,
Miraba hacia abajo,
Me esforzaba en las runas,
Las aprendí gimiendo,
Y luego caí a tierra.
(…)
Palabra por palabra
He buscado las palabras,
Hecho por hecho
He buscado los hechos.

(…)
Conozco cantos
Que la mujer del rey no conoce
Ni el hijo del hombre.

El primero se llama “ayuda”,
Pues te ayudará
En las luchas y preocupaciones.

Con el segundo sé
Lo que piden los hijos de los hombres
Que quieren vivir como sanguijuelas.
(…)
Con el séptimo sé
Que si veo una casa elevada
Arder encima de sus habitantes,
No arderá con tal furia
Que no pueda salvarla;
Este canto pueda yo cantarlo.

Con el octavo sé
Lo que a todos
Nos es útil conocer
Allí donde el odio se levanta
Entre los hijos de los hombres
Puedo enseguida apaciguarlo.

Con el noveno sé
Que si tengo la necesidad
De salvar mi barca del agua,
Puedo sobre las olas
Calmar el viento
Y adormecer el mar.
(…)
Con el decimoctavo sé,
Lo que jamás enseño
A virgen, mujer u hombre
Excepto a aquella la única
Que me abraza entre sus brazos
O es mi hermana.

Ahora están cantados
Los cantos del Muy Alto
En el palacio del Muy Alto.
Todos útiles a los hijos de los hombres,
Pero inútiles a los hijos de los gigantes.
¡Salud a quien los ha cantado!
¡Salud a quien los conoce!
¡Salud a quien haya aprendido a sacarles provecho!
¡Salud a los que los han escuchado!


(OFF ROL: El canto completo puede encontrarse en http://tabernaguaranpis.mforos.com/450431/2566032-%20canto-de-las-runas/)




VAASA: 26 de Septiembre del año 1046

La nieve cae en grandes copos, entre ráfagas de viento y períodos de calma. En lo alto del acantilado, mirando a través de la ventana la blanquecina noche que ilumina las aguas del fiordo, siento la profundidad de las creencias nórdicas penetrar mi mente. La importancia de las olas, la riqueza del mar, la omnipresente oscuridad, la violencia de los destinos, la heroicidad de sobrevivir en estas tierras prácticamente desoladas… creo que al fin lo entiendo.

El único calor que queda en medio de la nieve y el hielo es el de los hombres. Un hogar acogedor, un amigo que te ayuda, un ser al que amar.

A mis espaldas, Björn entona de nuevo un canto de amor que dice viene de la noche de los tiempos. Sus miradas recorren mi cuerpo, y un escalofrío de placer lo recorre.

Ambos sabemos que pronto me iré, rumbo a mi casa, rica de mis experiencias. Pero mientras tanto, dejamos que la música nos embauque y que la embriaguez de las melodías rítmicas de los Vikingos nos lleve adonde ya no necesitemos traducción.

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TÄSS'ON NAINEN (He aquí la mujer)
Täss'on nainen tuulen tuoma tuulen tuoma ve'en vetämä
meren aaltojen ajama meren tyrskyn työntelemä
Kuin mie käynen laulamahan laulan mie meret mesiksi
suoloiksi meren somerot meren hiekat hernehiksi
Yhen vyöni vyötännällä yhen paitani panolla
solkeni solittamalla polkimeni painamalla
Nouse luontoni lovesta syntini syvästa maasta
syntini syvästa maasta haavan alta haltiainen.


He aquí la mujer traída por el viento, traída por el viento y tirada por el agua.
conducida por las olas del mar, empujada por el oleaje del mar.
Cuando me ponga a cantar mi conjuro transformaré los mares en miel,
la gravilla del mar en sal, la arena del mar en guisantes.
Una vez sujetándome el cinturón, una vez poniéndome la camisa,
enganchándome con la hebilla, poniéndome el calzado.
Álzate, carácter mío, desde la grieta; sube, pecado mío,
desde el regazo de la tierra,sube, pecado mío,
desde el regazo de la tierra, duendecito, desde debajo del álamo.


(Off rol: letra tradicional escandinava recogida por el grupo fino-sueco Hedningarna y parte de su tercer álbum “Trä”; letra y traducción copiadas de http://www.telefonica.net/web2/dli/hedningarna/hltra.htm#tass )



YERBA: 30 de Abril del año 1047 d.C.

¡Válganme los profetas! ¿Es acaso esto un mercado en una simple isla? No doy crédito a mis ojos, ni a cualquiera de mis sentidos. Este zoco es demasiado grande, este puerto demasiado poblado, estas casas demasiado majestuosas. Por doquier, veo manjares que creía no volver a contemplar desde que dejara las tierras del Norte. También llegan a mí aromas del lejano sur, de la misteriosa África que dicen tan hermosa como impenetrable y adonde sé que mis pasos nunca me llevarán. He rozado con mis manos sedas de la lejana China y piedras preciosas de la arcana y no menos antigua India, ámbar de las moradas de los Rus y pergaminos del Mar Rojo. Mi bolsa no llega a tanto, y he de contentarme con mirar, escuchar, oler, tocar, probar… y recordar.
Como infiel, mi persona no ha sido admitida a entrar en la mezquita mayor, pero la misericordia de Alá, que tanto me recuerda a Dios, Yahvé, quien me guía y me protege, ha tocado el corazón del derbi y he podido ojear parte de un libro de canciones piadosas recogidas por un músico de gran habilidad. Poco entiendo de esa letra, mas al salir de la sala anexa al templo, oí un tar y un oud, tañidos con gran sentir y devoción, y dirigí mis pasos hacia ese sonido. Yahvé sea bendecido mil y una veces en cada día que tenga a bien darme de vida mortal, encontré a un compatriota en medio de la muchedumbre quien entendía el dialecto local. Tras varios días juntos, descubriendo por el puerto las sorpresas que sólo puede deparar una ciudad cosmopolita, emprendo mi viaje de vuelta, con plegarias y cantos de muezines en la cabeza.

“No todo el que pide felicidad la encuentra,
No todo el que lee el libro comprende”


Que esa filosofía me guíe en mis horas más negras. A cada viaje soy más rica de una sabiduría distinta y complementaria.


Un triste adiós

Manuscrito escrito por , , ,

.

02 de Septiembre del año 1046 d.C.

El Mio Cid
[off rol]

hoy es un dia muy triste para mi como fanatico de Guaranpis.

Hace 2 años cuando Vlad Tepes me enseño el juego no imaginaba ni cerca que me gustaria tanto.

Deje todos los demas juegos y solo me dedique a este, aqui habia gente genial y un buen ambiente.

En ese momento tenia un cibercafe y podia dedicarme, hoy no lo tengo (lo vendi) y mi nuevo trabajo no me da horas de conexion.

Debo dejar el juego y con el mil amigos.

- Alvhia, ten bella, tan buena persona.
- Tarlack que tipo leal !!
- Belisario de Markiv una persona dedicada, leal y amigo incondicional, fanatico del juego como nadie
- black jack amigazo extrañare tus fotos ^^
- Berem erchamion gran señor y por sobre todo gran humano, generoso y bondadoso
- Los Albiones !!!! que grupo genial, locos como pocos, me enseñaron el rol y que no todo es tener feudos y tropas
- Vlad Tepes me dio la posibilidad de estar aqui y no lo olvidare, gracias.
- Kouran y su estirpe siempre dispuestos a ayudar, gracias tambien.
- a los que me mataron una y mil veces ;) cero rencor.
- a los que me ayudaron y no nombre gracias a todos.

Mis personajes fueron Jose de San Martin, Don Quijote y este El Mio Cid.

Disfrute todo, ganar, perder, morir, renacer, los amigos y enemigos.

Solo un mensaje mas: Juegen limpio, sean leales, roleen y hagan amigos, eso es GUARANPIS.

Un Abrazo.
Jose.
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[on rol]

El final se acerca, maldita enfermedad, hoy nada podran hacer por mi, veo la oscura muerte aproximarse, sus frios ojos son señal de muerte.

Aqui la espero, en la hermosa y mitica Athenas, al cobijo de un glorioso castillo rodeado de mis seres amados y mas queridos. LLoran, pero no deberian, la muerte solo es un paso mas.

Tantas historias aqui se escribieron y yo muero sin pena ni gloria.

Algun dia regresaré y escribiré una nueva y gloriosa historia.

Esperadme !!!
El Mio Cid.



RESPUESTAS:

03 de Septiembre del año 1046 d.C.
De: Imara Teleferic Para: todos


Hoy es un día de luto..
Mis más sinceros honores y admiración para DON QUIJOTE.. ahora Mío Cid.

Tiempo faltó para conocerte mejor, pero has de saber que jugadores comotú, me hacen aún mantenerme dentro de este juego.
Mucha suerte y espero volver a saber de ti por estas tierras!.

Mis saludos, Maestro del Rol!!

Imara Teleferic



08 de Septiembre del año 1046 d.C.
De: Pampita Para: todos

Estimados compañeros Guarampinos....
No me gusta las despedidas y tampoco escribir mucho, por lo cual paso directo al tema en cuestion.

Se nos está retirando de nuestra comunidad un excelente jugador y extraordinaria persona.
Lo llegué a conocer bastante, como compañero de foro, como mi señor y hasta como amigo y es realmente excelente en todo aspecto.
Lamento muchisimo que te marches, pero estoy seguro que volveras cuando tengas más tiempo, y para entonces ya sabes que tiene una gran amistad por acá para lo que necesites.
Dejo un pequeño homenaje para DonQuijote que será para siempre bien recordado:




26 de Septiembre del año 1046 d.C.
De: Luxila de Avignon Para: todos

Por enseñarme la humildad, Mio Cid, una perla de mis ojos.
Por tus perlas literarias, una sonrisa de mis labios.
Por tus sonrisas en palabras y actos, una reverencia de mi cuerpo.
Por tus reverencias a los Maestros del Rol, el respeto de mi alma.
Y por el respeto que siempre demostraste hacia los otros, todas la memorias de mi cerebro.

Que las Musas te acompañen. Aguardaré en una biblioteca a que los escribanos traigan la noticia de tu regreso.

Luxila de Avignon




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