25 de Mayo del año 1053 d.C.
Del Barón Pierre Vial de Lyon para Su Señor el Archiduque Alexander Nevski.
De su puño y letra el 27 de Abril del Anno Domine 1053.
Tras lel largo viaje al fín hemos puesto pie en tierras de los nórdicos. Las nuevas del norte que pedíais no son halagadoras ni aptas para la lectura de las damas.
Las tierras de nuestros aliados bárbaros han sido asaltadas y devastadas por los infieles, que cruzando el mediterráneo han hecho frente a los confiados nórdicos.
Fué una matanza, ejercitos enteros sucumbieron pero finalmente se ordenó un armisticio y los estandartes de los Guerreros de Odín vuelven a repoblar lo que ellos llaman Asgard.
Nosotros, enviados en auxilio de los mismos, tan solo podemos relataros lo que aquí hemos encontrado. Terminado accidentado viaje, tras innumerables pérdidas, deserciones y con la moral por los suelon la situación se complica dia a dia, al frio invernal que menguó nuestras fuerzas, mató a nuestros corceles y nos arreató la esperanza, le han seguido innumerables lluvias, tormentas y la carestía de alimentos... la felicidad de nuestra primavera es el opuesto a la oscuridad de estas frias tierras despobladas. Los salvajes supervivientes, pues ni entiende de Dios ni credo más allá que el de su frente, se han mostrado hostiles, nuestro estandarte ya no se reconoce con la misma devoción en las tierras de las que fué originario, y según cuentan ya tan sólo recuerda esclavitud y sufrimiento.
Según vuestras órdenes hemos intentado entablar contacto con los miembros de nuestra estirpe Odín, las informaciones recibidas han sido desastrosas para la moral de la escasa tropa que queda bajo mi mando.
Según hemos sido testigos y cuentan los bardos, la casa de Hijos y Guerreros se han unido en una que le intenta devolver a marchas forzadas todo el orgullo perdido en el norte. No hemos encontrado ni rastro de los Consejeros que me nombrasteis antes de partir, sólo pude oír rumores cerca de Bergen de que uno de ellos decidió mover a las áridas tierras del desierto para curar sus penas y servir a sus antiguos señores, del otro nadie quiere hablar, no entendemos pero los campesinos huyen al pronunciar el nombre del Primer Consejero de Odín.
La casa de los Hijos de Odín ha desaparecido cómo núcleo de poder de decisión y se ha disuelto. Tan sólo pequeños lores mantienen el estandarte ceremonial que se ha unido a la saga de los guerreros norteños. Otros, mucho más poderosos, han pervertido las enseñanzas y han traicionado innumerables veces su juramento. Los emblemas yacen en los pantanos, las cienagas y en el olvido de las mazmorras de los castillos.
Respecto a las órdenes de ataque y reconquista, he mandado tomar las tierras de vuestra prometida Sofia, los nuevos pobladores, jóvenes caudillos, se mantienen fuertes en sus tierras, apoyados por un iletrado bárbaro balbuceante que dice ser su emperador, pudiendo ser sólo uno de ellos, cuya slitaría tribu se encontraba en peores condiciones que nosotros, derrotado en nuestra búsqueda de alimentos tras las tristes y estériles cosechas de Abril.
Las tierras bárbaras cada día nos son más hostiles y perdemos más hombres en batalla, hambruna y enfermedades...
















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